Por #plantauno | Tendrán que pasar 20.000 años para que la llamada Zona de Exclusión de Chernóbil vuelva a ser habitable para el ser humano. Desde el 26 de abril de 1986 (fecha de la mayor catástrofe nuclear de la historia), una parte del Planeta Tierra quedó fuera de órbita, separada de nuestro porvenir. Pero 20.000 años no se esperan, se dejan ir. En un momento donde la inmediatez tapiza nuestras realidades aceleradas, opinadas e intrusivas, Chernóbil es una explosión de conciencia. Nos muestra que la potencia de nuestra imaginación no sólo puede convertir lo posible en realidad, sino que también, puede convertir lo posible en imposible. Chernóbil es un imposible que nos delimita y nos excluye.

Cuando se cumplen 35 años del desastre, en medio de tiempos igual de convulsos y marcados en cierta manera por la idea de la catástrofe, desde Trànsit Projectes, nos unimos a NED ediciones para la publicación y lanzamiento de la versión en castellano del libro Chernóbil Herbarium. Un esfuerzo estético y narrativo por revisitar este emblemático acontecimiento que aún ahora (y por muchísimos años más) sigue pululando como una de nuestras grandes heridas. El trabajo de la fotógrafa Anaïs Tondeur nos muestra una colección de plantas nacidas en la Zona de Exclusión de Prípiat, como explosiones de luz distantes; frágiles, bellas e inaccesibles. Por su parte el filósofo Michael Marder, (quién también comparte con estas plantas una misma raíz afincada en la tierra del Este de Europa), reflexiona junto las imágenes acerca de “la pérdida de un mundo en el que aún se pudiera respirar, vivir y simplemente ser.”

La apuesta intenta unir dos tiempos de apariencia irreconciliable: el de nuestro mundo herido, y el de un mundo terminado, o mejor dicho, anclado en un futuro inalcanzable. El vínculo que trata de cruzar este vacío son las plantas. Ellas conectan la tierra, contaminada, irradiada por nuestra imaginación fallida, por una energía nuclear que se nos fue de las manos. Pero también conectan con la memoria. La de las personas que vivieron el acontecimiento en directo; y la del planeta entero, que necesita recordarnos la catástrofe para que evitemos reeditarla. Una reflexión que inevitablemente atraviesa tres tiempos que unen nuestro presente más inmediato con la historia de nuestros desastres previos y las interrogantes sobre el futuro: pandemia, cambio climático y Chernóbil. [leer un fragmento en el Blog de Ned Ediciones]

 

CHERNÓBIL: LA INVENCIÓN DE LO IMPOSIBLE / Presentación online desde #plantauno

 

El próximo 20 de abril, los autores Michael Marder y Anaïs Tondeur entablan una conversación guiada por el investigador en Ciencias Cognitivas y autor del libro The Visible and The ____, Pancho Tolchinsky, bajo el título de CHERNÓBIL: LA INVENCIÓN DE LO IMPOSIBLE. Un diálogo para explorar el mundo de significados que podemos extraer de una zona inaccesible en el tiempo y el espacio. La cita es a las 19:30 hrs. a través del canal de youtube de Trànsit Projectes.

Anaïs Tondeur

Es una artista visual que vive y trabaja en París. Desarrolla una práctica interdisciplinaria enfocada en el pensamiento ecológico. Colabora regularmente con antropólogos y filósofos, geólogos y matemáticos, biólogos y ecologistas, en el marco de residencias y laboratorios científicos. Sus trabajos han sido expuestos en todo el mundo.

Michael Marder

Es profesor de investigación Ikerbasque en el departamento de filosofía en la Universidad del País Vasco. Trabaja en la tradición fenomenológica de la filosofía continental, pensamiento ambiental y filosofía política. Recientemente, ha escrito sobre las implicaciones éticas de lo que ha denominado el «pensamiento vegetal».

Pancho Tolchinsky

Licenciado en Matemáticas y doctorado en inteligencia artificial. Imparte talleres y participa en proyectos para ayudar a las personas a descubrir la belleza y el poder de la mente humana. Trabajó como consultor en estrategia de comunicación para la Fundación Alzheimer en Cataluña y colabora frecuentemente con el Branding and Design Studio Mucho reuniendo Ciencia Cognitiva y Diseño.

 

CONVERSAR (TAMBIÉN) A TRAVÉS DE LAS PLANTAS Y LOS #

Tondeur y Marder apelan a la necesidad de tomar conciencia y dar significado a una tragedia inconmensurable. En una época marcada por el valor único de lo que puede ser medido, quizá hemos de abrir una zona de exclusión a los datos alimentados por interacciones superfluas. Porque si algo podemos aprender de las plantas, es que en la superficie está la energía necesaria para alimentar nuestro ecosistema. Tomar conciencia, por tanto, también incluye atender nuestras superficialidades.

Por todo ello, en la conversación nos acompañará un invitado especial, el proyecto #Believeinyourfeed de Random Happiness. Se trata de una instalación que visibiliza nuestras transacciones sociales en Twitter (posiblemente superficiales, pero no por ello desmarcadas de alimentar las realidades en las que vivimos), expuesta físicamente en #plantauno en el marco de actividades que se programan bajo la investigación abierta #ecosistemasinterseccionales.

Estas plantas están conectadas a unos dispositivos mecánicos que las acercan a los sistemas de riego que las sustentan. De manera que dichos dispositivos se activarán, durante la presentación, a partir del uso de ciertos hashtags en Twitter. Plantas alimentadas por Plutonio, por un lado; plantas alimentadas por Twitter, por otro. En el centro, un libro, una fotógrafa, un filósofo y un investigador para invitarnos a cultivar conversaciones y encuentros.

Random Happiness
Es un grupo de creadores, agentes de cambio, comprometidos con la felicidad como herramienta revolucionaria. Fundado en 2015, el colectivo internacional cree en el arte y en las personas y experimenta con nuevas formas de interacción entres las dos. “Happiness is a revolutionary tool” encabeza el manifiesto en el que expresan la visión de su movimiento, mientras que su trabajo se divide en dos pilares.