El pasado mes de agosto de 2020, la British Broadcasting Corporation (BBC) anunciaba la intención de sustituir las palabras televisión y radio asociadas a su marca, canales y dispositivos, por pantallas y audio. El gesto, en apariencia insignificante, puede ser tomado como el síntoma de una mutación o al menos, la apertura total de una nueva puerta en el ámbito de las industrias creativas y las prácticas culturales globales. Por un lado la diversificación de los contenidos en una amplia variación de soportes, lenguajes, canales y dispositivos, por otro, la emergencia de la llamada nueva era de la sonoridad o el fenómeno de la audificación que cada vez se ensancha más. A las intenciones más o menos explícitas del gigante de la televisión y los contenidos públicos, se unía un gesto parecido, el lanzamiento, justo un mes antes, de la función de prueba de las notas de audio de hasta 140 segundos para publicar mensajes sonoros en la red social Twitter. Los dos sucesos no son más que pequeñas escalas en un trayecto que lleva años gestándose y que ahora mismo, no se explica sin lo que el año de pandemia a supuesto para la modificación de ciertos hábitos de consumo y de creación cultural. Continuar leyendo