Por Jordi Baltà Portolés (@jordibalta) | Ubicado en el barrio del Putxet i el Farró, del distrito de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona, Vil·la Urània es un equipamiento municipal de proximidad que alberga un centro cívico, un espacio familiar y un casal infantil. Sus instalaciones constan de dos edificios conectados: por un lado, la antigua residencia del astrónomo y divulgador científico Josep Comas i Solà (1868-1937), quien legó su domicilio a la ciudad de Barcelona solicitando que este se utilizara para finalidades educativas, científicas o culturales; por el otro, un edificio de nueva construcción, diseñado con principios de eficiencia energética e innovación, lo que le ha servido para obtener reconocimientos en materia de sostenibilidad y edificios inteligentes. En este contexto, no es de extrañar que Vil·la Urània se haya especializado en ámbitos como la divulgación científica, la educación ambiental o el arte textil y el craft. Desde la perspectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el trabajo de Vil·la Urània se podría relacionar con las metas relacionadas con la eficiencia energética (7.3), la divulgación de información y conocimientos sobre el desarrollo sostenible (12.8), la mejora de la educación y la sensibilización para mitigar el cambio climático y reducir sus efectos (13.3) y la constitución de alianzas entre distintos agentes (17.17).

Hablamos de todo ello con Irene Oliva, directora de Vil·la Urània, y Marta Campos, dinamizadora y referente del centro en materia de divulgación científica y al Aula Ambiental.

¿Qué aspectos os gustaría destacar en cuanto al diseño del edificio?

De entrada, la buena integración entre el domicilio histórico de Comas i Solà y el nuevo edificio, algo que por otro lado también se refleja en las personas que visitan el espacio: algunas ya conocían el edificio por su historia y tienen interés en la astronomía y la ciencia desde siempre; otras se acercan a Vil·la Urània más bien por su oferta actual.

Por otra parte, la parte moderna del equipamiento tiene una estructura muy vertical y con cristales, generando espacios con mucha iluminación natural. Esto último es muy agradable para quien visita el edificio y también favorece a las plantas: se eligieron especies de plantas adaptadas al clima local, y éstas forman jardines verticales, dando sombra y ayudando a mantener la temperatura y la humedad del edificio. Para conservar la sensación térmica también disponemos de sensores que regulan constantemente la temperatura en función de los cambios en el ambiente.

Finalmente, Vil·la Urània fue pensada como un “edificio de consumo energético casi nulo”, y para ello está equipada con placas fotovoltaicas que producen parte de la energía necesaria para su funcionamiento, así como con un sistema de geotermia. Todo ello queda reflejado de cara al público en una pantalla que informa en lenguaje comprensible y didáctico del consumo del edificio y el ahorro energético que ello supone. También ofrece datos de la estación meteorológica con que cuenta el edificio.

Y hablando de estas particularidades del edificio y de la relación con el público, ¿hay algo que sea reseñable en cuanto a los usos cotidianos del espacio?

Es interesante destacar que la práctica real de utilizar un edificio como este se convierte en un proceso de aprendizaje para todo el mundo. Desde el punto de vista de la arquitectura y el diseño de los espacios, se han hecho pequeños cambios en el sistema de climatización, porque la práctica cotidiana conlleva que el número de personas sea más variable que lo que podían prever los modelos teóricos. Y de cara al personal y a las personas que visitan el centro, también es importante hacer pedagogía y explicar que el edificio se autorregula, a diferencia de lo que sería habitual en otros equipamientos, donde se suele poner la calefacción o el aire acondicionado al gusto. Cuando esto se explica, la gente lo entiende perfectamente.

En este sentido, hemos desarrollado varios tipos de visitas guiadas: unas más centradas en el edificio histórico y su relevancia, y otras con acompañamiento del equipo de arquitectos que diseñó las nuevas instalaciones, y que explican de forma divulgativa las particularidades del equipamiento.

¿Qué implicaciones tiene el hecho de contar con una Aula Ambiental?

Las aulas ambientales son servicios municipales de educación e información para fomentar la cultura de la sostenibilidad. Están distribuidos por toda la ciudad de Barcelona y Vil·la Urània alberga una de las dos aulas existentes en nuestro distrito.

En la práctica, esto se traduce en actividades de divulgación, que buscan difundir conocimientos relacionados con la sostenibilidad y empoderar a la ciudadanía en relación con estas cuestiones. En la misma línea, hemos participado en el ciclo de actividades sobre la agricultura de proximidad que suele organizar el distrito, y en visitas a distintas instalaciones relacionadas con el ciclo del agua. Asimismo, al igual que otros centros cívicos de la ciudad, contribuimos a la elaboración de una guía práctica sobre el cambio climático y como hacer frente a él desde los equipamientos culturales.

Por otra parte, el Aula también tiene una función de asesoramiento e información, que hasta el momento se ha orientado sobre todo a otros equipamientos de proximidad (centros cívicos, casales de jóvenes, etc.) y que prevemos dirigir también a la ciudadanía en el futuro.

Dado que en Vil·la Urània se combinan las actividades de centro cívico, espacio familiar y casal infantil, ¿cómo se adapta la función de divulgación científica de cara a los distintos públicos?

Podríamos decir que el conjunto de servicios que alberga Vil·la Urània buscan asegurar la transversalidad y la coherencia en torno a la educación, la divulgación científica y la sostenibilidad, y creemos que en general lo estamos consiguiendo. Por ejemplo, los programas para familias y para escuelas ofrecen contenidos relacionados con la ciencia o con la cultura de la sostenibilidad, y para ello se apoyan en la colaboración entre especialistas en educación y en ciencia.

También hay que destacar la colaboración con otros agentes de la comunidad científica: un taller para familias y escuelas como Fem córrer l’aigua, que explica de forma pedagógica el ciclo del agua, se basa en la colaboración con un grupo de investigación de la Universitat de Barcelona. Desde Vil·la Urània también contribuimos así a los objetivos de “fomento de la cultura científica para la ciudadanía y con la ciudadanía” que se plantean en el Plan Barcelona Ciencia 2020-23.

Esta colaboración con organizaciones y agentes del exterior está integrada de forma permanente, ¿no?

Sí, Vil·la Urània se diseñó a partir de la confluencia de intereses entre el Ayuntamiento y varias asociaciones y entidades, tanto del barrio como del ámbito de la divulgación científica, y a estos agentes hay que añadir Trànsit Projectes, la empresa que gestiona el espacio. La colaboración con las entidades queda reflejada en distintas comisiones permanentes.

Entre ellas, la Comisión Científica, en la que participan varias asociaciones de ciencia y divulgación, tiene la función de participar en la definición de la programación, ayudando a identificar oportunidades y sinergias (fechas conmemorativas, jornadas internacionales, etc.). De alguna forma, se trata de “co-crear” la programación y hacer más cercana la ciencia, de forma que también se da continuidad al legado de Comas i Solà y de las asociaciones que desde hace mucho tiempo trabajan en el ámbito de la divulgación científica. Y los resultados son muy positivos: las entidades que participan en este proceso sienten que están contribuyendo a la programación de forma sustancial, y demuestran un gran entusiasmo.

Hay que destacar la predisposición y el interés de la comunidad científica en hacer el conocimiento científico accesible a la ciudadanía. Esto también se refleja en los públicos, que son mucho más variados que lo que se podía esperar de entrada, demostrando que el interés por la ciencia es compartido por muchas personas.

Este último año ha sido muy distinto, claro: a causa del Covid-19, por el momento todas las actividades del centro se están ofreciendo solo en línea. Y justamente a partir de las aportaciones de la Comisión Científica y las entidades con las que colaboramos, estamos programando un ciclo de charlas para los próximos meses sobre los efectos de la pandemia desde la óptica de distintas disciplinas científicas, y con una perspectiva muy humana.

Estaremos atentos a ello. Muchas gracias por vuestro tiempo y atención.