“La humareda del tren, fétida a carbón, la máquina con sus fierros clamorosos y su velocidad espectaculares, eran los símbolos del progreso que, poco a poco, iba llegando hasta los rincones más remotos del agro: una esperanza no sólo de bienestar, sino también la posibilidad de competir[…] con Santiago, Concepción, Valparaíso y Europa, que era a lo que los talquinos aspiraban.” La cita anterior pertenece a la novela Conjeturas sobre la memoria de mi tribu (1996), del escritor chileno José Donoso, pero podría retratar perfectamente las circunstancias y los deseos aspiracionales que rodearon la construcción del ferrocarril en gran parte de los países de América Latina a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Para lamento de todos ellos, el proyecto modernizador que el ferrocarril protagonizaba terminó trunco a pesar de sus años de bonanza. Miles de kilómetros de líneas férreas a lo largo del continente quedaron en desuso o destinadas a una incipiente actividad comercial. Como las ruinas de una idea que alguna vez abrazamos y que, en un momento incierto, dejo de ser importante.

Sin embargo, el patrimonio olvidado de las más de 3.000 kilómetros de vías de ferrocarril que recorren Chile ha comenzado a revivir de sus despojos. Lo ha hecho gracias a la única fórmula posible para revalorizar las ideas que parecen enterradas en el tiempo. Usando la cultura como motor de cambio, y junto a ella, aledaños que cada vez se integran más en sus prácticas y objetivos: ciencia, tecnología y conocimiento. La apuesta se materializa a través de un singular proyecto. Se trata de TRENZANDO, una iniciativa que busca poner en valor el patrimonio ferroviario que recorre el territorio chileno, mediante la puesta en marcha de un centro cultural itinerante que une el norte y el sur del país mapuche.

Construido a base de containers reciclados, TRENZANDO es una caravana cultural que se situará en las 170 estaciones abandonadas del ferrocarril nacional y desplegará un espacio polivalente para albergar múltiples actividades culturales: talleres, exposiciones, seminarios, capacitaciones, laboratorios, espectáculos artísticos, conciertos, talleres de cine, proyecciones… Un centro cultural móvil donde diversos agentes culturales y científicos trabajarán con las comunidades para el intercambio de conocimientos y el diseño de proyectos en conjunto.

El circuito busca fomentar la cooperación territorial y valorizar de las identidades y el patrimonio local a través del flujo de la cultura y el conocimiento. Pero más allá de eso, la iniciativa consigue poner en marcha una serie de ideas que entroncan a la perfección con las maneras más novedosas de generar, gestionar, organizar y activar cultura en el territorio. Proximidad, participación, itinerancia, descentralización, hibridación, intersecciones entre las ciencias, la tecnología y las artes y, sobre todo, experimentación y empoderamiento. Una propuesta por demás singular que bien vale destacar en este espacio siempre abierto a la innovación en materia de cultura. 

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/ Encargado del área de soportes & contenidos de Tránsit Projectes y editor responsable de este blog. [Storytelling; texto; audiovisual; curaduría de contenido; producción y soportes digitales]

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